sábado, 1 de septiembre de 2012

EL FLAUTISTA DE HAMELÍN (VERSIÓN OFICIAL)


Hace mucho, muchísimo tiempo, en la próspera ciudad de Hamelín, sucedió algo muy extraño: una mañana, cuando sus gordos y satisfechos habitantes salieron de sus casas, encontraron las calles invadidas por miles de ratones que merodeaban por todas partes, devorando, insaciables, el grano de sus repletos graneros y la comida de sus bien provistas despensas.            
        Nadie acertaba a comprender la causa de tal invasión, y lo que era aún peor, nadie sabía qué hacer para acabar con tan inquietante plaga.
      Por más que pretendían exterminarlos o, al menos, ahuyentarlos, tal parecía que cada vez acudían más y más ratones a la ciudad. Tal era la cantidad de ratones que, día tras día, se enseñoreaba de las calles y de las casas, que hasta los mismos gatos huían asustados.   

        Ante la gravedad de la situación, los prohombres de la ciudad, que veían peligrar sus riquezas por la voracidad de los ratones, convocaron al Consejo y dijeron: "Daremos cien monedas de oro a quien nos libre de los ratones".    
        Al poco se presentó ante ellos un flautista taciturno, alto y desgarbado, a quien nadie había visto antes, y les dijo: "La recompensa será mía. Esta noche no quedará ni un sólo ratón en Hamelín".
   Dicho esto, comenzó a pasear por las calles y, mientras paseaba, tocaba con su flauta una maravillosa melodía que encantaba a los ratones, quienes saliendo de sus escondrijos seguían embelesados los pasos del flautista que tocaba incansable su flauta.
        Y así, caminando y tocando, los llevó a un lugar muy lejano, tanto que desde allí ni siquiera se veían las murallas de la ciudad.    
        Por aquel lugar pasaba un caudaloso río donde, al intentar cruzarlo para seguir al flautista, todos los ratones perecieron ahogados. 
  Descripción: estrella      Los hamelineses, al verse al fin libres de las voraces tropas de ratones, respiraron aliviados. Ya tranquilos y satisfechos, volvieron a sus prósperos negocios, y tan contentos estaban que organizaron una gran fiesta para celebrar el feliz desenlace, comiendo excelentes viandas y bailando hasta muy entrada la noche.     
        A la mañana siguiente, el flautista se presentó ante el Consejo y reclamó a los prohombres de la ciudad las cien monedas de oro prometidas como recompensa. Pero éstos, liberados ya de su problema y cegados por su avaricia, le contestaron: "¡Vete de nuestra ciudad!, ¿o acaso crees que te pagaremos tanto oro por tan poca cosa como tocar la flauta?".
        Y dicho esto, los orondos prohombres del Consejo de Hamelín le volvieron la espalda profiriendo grandes carcajadas.
   Furioso por la avaricia y la ingratitud de los hamelineses, el flautista, al igual que hiciera el día anterior, tocó una dulcísima melodía una y otra vez, insistentemente. Descripción: estrella
        Pero esta vez no eran los ratones quienes le seguían, sino los niños de la ciudad quienes, arrebatados por aquel sonido maravilloso, iban tras los pasos del extraño músico.
        Cogidos de la mano y sonrientes, formaban una gran hilera, sorda a los ruegos y gritos de sus padres que en vano, entre sollozos de desesperación, intentaban impedir que siguieran al flautista.

        Nada lograron y el flautista se los llevó lejos, muy lejos, tan lejos que nadie supo adónde, y los niños, al igual que los ratones, nunca jamás volvieron.    
     En la ciudad sólo quedaron sus opulentos habitantes y sus bien repletos graneros y bien provistas despensas, protegidas por sus sólidas murallas y un inmenso manto de silencio y tristeza.
     Y esto fue lo que sucedió hace muchos, muchos años, en esta desierta y vacía ciudad de Hamelín, donde, por más que busquéis, nunca encontraréis ni un ratón ni un niño.

domingo, 15 de julio de 2012

DE POR QUÉ LA RADIO ES UN MEDIO MASIVO

RESUMEN Se habla del problema de la radio vista desde una perspectiva masiva. Se aborda, asimismo, sucintamente el problema de la emergencia de una cultura de masas. PALABRAS CLAVE: medios, cultura de masas, masificación, radio. En el capítulo titulado “Locutoras y locutores” de su Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados, José Ignacio López Vigil aborda el problema muy controvertido y considerable acerca de la posición de situar a los medios desde un enfoque masivo. La radio –dice López Vigil- es un medio masivamente individual. Y es cierto en la medida en que la radio es emitida de forma masiva, sin embargo la recepción de sus mensajes pertenecen a un contacto más cercano e íntimo entre el emisor o la fuente y el receptor, es decir, entre locutor e individuo común. Es buena la tesis que sostiene López Vigil, sin embargo no deja de ser cierta tampoco la premisa fulminante de que la radio nos ve y sitúa comúnmente dentro de un ámbito masivo. En una palabra, muchas veces nos desindividualizan, nos ven como masa, como una manada sin intelectualidad, como meros espectros desprovistos de capacidades soberanas de elegir y reflexionar. “(…) en la práctica, una gran parte de las audiencias no están en condiciones de elegir entre el universo de temas en los que puede estar interesado; sería incluso posible suponer que muchas personas se limitan a consumir aquellos contenidos que la oferta comunicativa y sus condiciones existenciales, ponen a su alcance”, ha apostillado Manuel Martín Serrano. Es ésta otra condición que enriquece la discusión en torno a la masificación de los medios de comunicación masivos: la incapacidad del receptor para establecer una distancia pertinente entre sus actitudes y los mensajes. En una sociedad altamente predispuesta para la práctica del facilismo y sus flacos derivados, observamos que muchas veces la publicidad utiliza esa condición para enclaustrarse en las mentes endebles de todos los consumidores de medios. De ahí que los medios hayan empezado a vernos como estadísticas, como meros pedacitos de curvas en la célebre (y muy manida, por cierto) segmentación de mercados. El lector podrá colegir que, ante tal ofensiva mediática, solo nos queda protegernos y consumir los medios de forma suspicaz y esquinada. ¡Exacto!: a esa situación es a la que nos han conducido el brote explosivo y confuso de los varios mensajes mediáticos que nos llegan a diario, reduciéndonos a personajes en plan de guardianes de nuestras propias voluntades. Además, la condición que mencioné con anterioridad se ciñe a una creciente masificación de todo lo que nos rodea. Desde los medios hasta las drogas, pasando por la religión, la literatura, la música y el erotismo como fuente de creación artística, todos los elementos que siempre han constituido una civilización han devenido –la término más preciso sería degradado- en simples formas de obtener dinero y en serviles actividades prestas a auxiliar los bolsillos de los dueños del mercado. En suma, nos han comenzado a moldear con la peor arcilla. Carlos Prado advierte: “El poder de los medios de comunicación de masas es decisivo, porque son ellos los que impulsan el comercio, dado que los productos no tendrían mercado si no fuera por la medicación de la publicidad que transmiten”. Es posible vislumbrar la indefinición de la línea divisoria que delimitaba el terreno del valor y el precio. Ambos son confundidos ahora. Lo que vale más y se vende más, detenta un valor “loable”. Pero para no intentar tomar una desviación en el tema, la conclusión la vislumbramos de manera diáfana: asistimos a una enorme masificación de los medios que ha comenzado a actuar en demérito de ellos mismos y se ha convertido en un síntoma candente para la humanidad. Existe una denominación al actual panorama: la cultura de masas. Pues si ésta determina los gustos, los hábitos, los comportamientos, los deseos y las formas de coexistir de los individuos, el resultado nos resulta estremecedor, dado que nuestras mentes y voluntades podrían ser eventualmente gobernadas y reprimidas por quienes deseen hacerlo. La publicidad, la propaganda (tan eficaz a lo largo de la historia) han hecho de nuestra cultura una cohorte de usureros, una jauría de perros acezantes y, por supuesto, enormes puñados de gentes adormecidas e inyectadas del virus esnobista. Los ejemplos sobreabundan para ilustrar estas teorías. Aquel caso famoso de Lenin y el apoyo a la radio, durante la revolución bolchevique; el adoctrinamiento de las mentes a través del totalitarismo nazi, a fin de preparar la atmósfera hacia la invasión de los países cercanos (el artífice de tamaña estrategia fue el Ministro de Propaganda Goebbels); la adquisición de los comunistas de Radio Seúl, en Corea, en 1950, con el objeto de impedir las comunicaciones del exterior. La manipulación de las mentes de los soldados durante la II Guerra Mundial. La escena circundante en derredor de la radio es, entonces, un tanto apocalíptica, sin embargo esa misma visión no está exenta del poder de batallar contra ese enorme perjuicio global y realizar una radio sustancial y responsable, que evada las formas más sutiles de la manipulación mediática y alimente un porvenir más que visionario, un futuro duradero y ancho. SÍNTESIS CONCLUSIVA La radio será únicamente un medio de comunicación masiva, siempre que sea un espacio destinado a la frivolización de los contenidos. La panacea adecuada debería ser un distanciamiento ético entre los medios y la publicidad sutil o subliminal, que, desde luego, no sea letra muerta. REFERENCIAS • LÓPEZ VIL, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados. • MARTÍN SERRANO, Manuel. Las funciones sociales que cumplen los medios de comunicación de masas, Revista “Anàlisi”, Nº 9, 1984. • PRADO, Carlos. Los medios de comunicación de masas y su impacto en la vida social. Comentario del pensamiento de Anthony Giddens. Enlaces de interés: http://www.periodismo.uchile.cl/talleres/teoriacomunicacion/archivos/mcquail.pdf http://www.lapaginadefinitiva.com/weblog/articulosglopez/manpropnazi.PDF http://ddd.uab.es/pub/analisi/02112175n9p199.pdf Enlaces con videos: - http://www.youtube.com/watch?v=5SXagFhQ7LA&feature=plcp - http://www.youtube.com/watch?v=9VjVvc6KNQY&feature=plcp

DOS PUNTOS DE MIRA: LA CULTURA Y LAS PALABRAS

RESUMEN Se pergeña una breve defensa de la cultura como virtud de las elites. Asimismo, se concluye que ningún medio relegará a otro, sino que cada cual sabrá delimitar su espacio a la medida de sus funciones. PALABRAS CLAVES Cultura, alta cultura, medios. SOBRE LA CULTURA En el capítulo titulado “El lenguaje de la radio” de su Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados, José Ignacio López Vigil aborda muy sucintamente el discutible tema de la cultura, encerrado en un subtítulo bajo el nombre de “Ya no somos profundos…”. Yo quisiera referir unas palabras al respecto, advirtiendo al lector anticipadamente que me dispongo a situarme en una posición diametralmente contrapuesta a la marcada por el autor del citado libro. López Vigil arguye que “cultura no es otra cosa que la adecuada relación que establecemos con el entorno”. Con tal argumento esgrimido, este señor experto en la temática radial se suma al puñado de autores que sostienen que la cultura no es sino la suma de todos los elementos que componen la vida social, encuéntrense entre ellas la lengua, los modus vivendis, la organización de la vida social, las relaciones interpersonales, las costumbres, la religión, lo que se adora, lo que se abomina, etcétera. Esta definición de cultura que ha comenzado en las últimas décadas a adquirir la proporción de un concepto incontestable, no representa otra cosa que el consiguiente resultado de tratar de democratizar la cultura. De ahí que no haya nadie inculto. Pues, a decir de esta mala concepción de la cultura, asistimos a una civilización en la que todos somos cultos. De manera que aquel que ha leído A Shakespeare y destaca en la creación artística e intelectual equivale intelectualmente al chofer del autobús que arranca sin que haya terminado de descender de él una anciana trémula. Eso, según la reciente definición de cultura. T.S. Elliot, en 1948, también ha hablado, en Notes towards the Definition of Culture, de la pérdida creciente de la definición primigenia que se dio antaño al término “cultura”. Según Elliot, el sistema cultural pasado, que era el ideal, alberga tres instancias: el individuo, el grupo o elite y la sociedad e su conjunto. Además, según esta explicación, de las clases sociales procede la elite que viene a ser la “alta cultura”. Como observamos, aparte de fundamentar su tesis, introduce la percepción de una alta cultura, una minoría que, por propios designios de la naturaleza, se encuentra dirigida hacia la sensibilidad y el interés intelectuales y artísticos. Muchos antropólogos, etnólogos y sociólogos, por un mero arrebato de bondad, tuvieron el desacierto de intentar –al parecer con éxito- democratizar la cultura, llamando cultos a todo el mundo. Son los mismos, también, quienes disfrazan la “incultura” bajo los grises ropajes de la “cultura popular”. Indudablemente, un formidable error que ha desembocado en una confusión sin visos de desenmarañarse: no sabemos qué es cultura y qué no lo es. No quisiera ser demasiado expansivo en el tópico concerniente a la cultura; sin embargo, me resulta preciso subrayar que ella debe ser percibida como un valor direccional destinado a muy pocos, que van a ser, a su vez, los destinados a mantener una comunicación indisoluble con los demás miembros del sistema social a que pertenecen. Este es, pues, el replanteamiento de la antigua noción de la cultura como valor sustancia de una sociedad. EL PODER DE LAS PALABRAS “La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual”, sostiene de manera optimista Gabriel García Márquez. Es cierto de que las palabras redundan más profundo en la hondura de los sentimientos humanos. Ellas proveen al hombre de emociones, lo bañan de sensaciones y lo sumergen en un mar de fantasías. En ese sentido, entonces, la sociedad no parece definir la razón exacta de la desaparición de los medios cuya materia prima son las palabras, sean estos la radio o los diversos diarios que pululan en el ambiente. Es cierto que es sintomático el hecho de que la imagen comience a imponerse sobre la escritura, pero esto no es realizado en detrimento de los demás medios que se valen de la palabra para establecer vías de comunicación entre los emisores y los receptores. Se discute sobremanera el hecho de la irrupción de los nuevos mecanismos de fomentar la comunicación, como la nueva revolución multimedia, sin embargo, desde el punto de vista histórico, ninún medio ha sido desplazado por otro. Al contrario, cada uno ha sabido delimitar su espacio, cada cual ha enriquecido sus contornos, cada quien se ha acomodado al nuevo sistema mediático. La visión en torno de la cual giran estos medios –la desaparición de los medios por otros medios- queda anulada de facto, en la medida en que no se encuentran dentro de la posibilidad apocalíptica de eliminarse. Queda, pues, establecida la conclusión de que, pese a que unos se imponen sobre otros, jamás ellos haraán desaparecer a estos. REFERENCIAS • GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. Yo no vengo a decir un discurso. Editorial Sudamericana, 2010. • LÓPEZ VIGIL, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados • ELLIOT, T.S. Notes towards the definition of cultura. 1948 Enlaces de Interés: http://www.ciudadseva.com/textos/otros/ggmbote.htm http://www.amarc.org/documents/articles/Radio_TV_en_era_digital.pdf http://pensardenuevo.org/%C2%BFel-reto-de-la-prensa-escrita-en-el-siglo-xxi/ Enlaces con vídeos: - http://www.youtube.com/watch?v=LTpbTun6WqU&feature=plcp

UNA TEORÍA EN LA ACTUALIDAD DE LA RADIO

RESUMEN Se explica por qué la radio no tiene una gran acogida en una sociedad gobernada por el facilismo y la mediocridad mental. Asimismo, se pergeña una teoría explicativa de un teórico poder de la radio frente a los otros medios de comunicación. PALABRAS CLAVES: facilismo, sociedad light, radio, comunicación. LA RADIO Y LA SOCIEDAD LIGHT Si la radio es un medio eminentemente visual, como decía McLuhan, entonces la sociedad se está cegando –digo yo. Pues si nos hemos acostumbrado, con la intempestiva llegada de aquella cajita idiota (box stupid) llamada televisión, a solo ver imágenes en vivaz movilidad, no esperemos que nuestros esfuerzos se centren en imaginar y crear. Si no creen esto, pregúntense por qué no tenemos gente más aproximada a la intelligentsia, es decir, individuos más cercanos a la creación artística y científica. La radio, es cierto, promueve y fomenta el elemento creativo, exige una mayor capacidad de atención e interpretación y por lo tanto un mayor roce con el ejercicio de la facultad natural de pensar. Sin embargo, hoy en día, ¿hay gente dispuesta a pensar? Hay ahora, en la sociedad actual, una suerte de paroxismo por regodearse con lo más vil que nos ofrecen los medios. Proliferan, por un lado, tabloides variopintos con mujeres en sus caratulas ofreciendo sus grupas a la permanencia de una foto, y parpadean, por otro lado, en la tele programas que van desde lo burlesco como esa pantomima de mal gusto llamada Al fondo hay sitio, hervidero de prejuicios y estereotipos de corte racial, hasta segmentos que rayan con la mierda televisiva como ese esperpento llamado Amor, amor, amor, programa emitido por el canal de señal abierta Frecuencia Latina, que parece postular al Guiness como lo más abominable que se puede obsequiar a la vista. ¿Y la radio? Mientras siga siendo la fugaz compañía de taxistas “al volante” y mera emisora destinada a hacer eco de los éxitos más sonados (que, por cierto, no parecen tener un control de calidad), seguirá siendo el segundo plato de la mesa mediática. Lo que quiero decir es que estamos asistiendo a una suerte de precipitación a las cavernas de peligrosas del facilismo. ¡Cuidado! Porque se ha comenzado a moldear la civilización de acuerdo a los fallos de la publicidad. Lo que se vende más tiene mayor valor. Todo se ha vuelto light, como bien ha sentenciado Mario Vargas Llosa en su ensayo La civilización del espectáculo. Y lo peor es que esta enfermedad ha conversado a adquirir las proporciones amenazantes de una epidemia con ansias de perpetuarse a través de los siglos. Está claro, entonces, que hay una enorme apetencia de lo fácil. De ahí la gran acogida de los programas basuras en la tele, las emisoras netamente musicales, los libros ligeros y frívolos como Harry Potter, mamotretos condenados a la no-posteridad, en fin, todo un abanico de posibilidades para el placer de las mentes laxas. César Hildebrandt dice que “en la televisión, el concepto está implícito en la imagen”. Y como ya hemos dicho que más simple es ver que pensar, se opta por la TV, entonces. UNA TEORÍA DE LA RADIO Desde que la palabra fuese inventada, la vida comenzó a hacerse más fácil para las antiguas civilizaciones. En Macondo, aquel pueblo de la inolvidable novela de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, cierto día, todoslos habitantes empezaron a olvidarse de las cosas más elementales, obligándolos a bautizar con nuevos nombres todos los objetos y etiquetarlos con tales denominaciones; sin embargo, la situación se agravó cuando también olvidaron leer; tuvieron que esperar a que Melquíades, un poblador, llegara con la bebida que les hiciera restaurar la memoria de antaño. Este ejemplo garciamarquiano retrata con suma fidelidad la necesidad de la palabra para una existencia ordenada. Sin ella, lamentablemente, seriamos presas del infortunio y el caos sobrevendría en forma de desastres ininteligibles. Por eso es que diariamente necesitamos de comunicarnos a través no solo de miradas sino de palabras. Como decía el gran cuentista Julio Cortázar en algún lugar de Rayuela, “el hombre es el animal que pregunta”. De ahí la enorme capacidad de los hombres para distinguirnos de entre los animales. Pues éstos no gozan de las facultades humanas de hablar, preguntar, responder, aconsejar, cantar, etcétera. Y el hombre, que nunca ha podido hacer prescindencia de la palabra oral, ha podido establecer su vida social a la sombra de la comunicación permanente. En este sentido, entonces, la radio ostenta una ventaja jamás equiparable con los demás medios de comunicación. Recordemos que los comunistas, al ocupar Seul, en Corea, allá por 1950, pese a haberse apoderado de Radio Seul, decomisaron todos los radio-receptores que la población tenía, a fin de impedir que recibieran las informaciones procedentes del exterior. Según Wilbur Schramm, autoridad norteamericana en comunicaciones, los rojos prefirieron sacrificar la ventaja de usar Radio Seul, a cambio de obtenerla seguridad de que la población coreana no pudiera recibir información alguna del exterior. Siempre las ideas, asimiladas en palabras, han sido peligrosas para la permanencia de los regímenes dictatoriales, pues éstas, gracias a la comprensión, atención e interpretación de las personas en el marco de sus facultades mentales, han revelado un gran poder para calar hondo en las mentes y, por qué no, corazones de la vida de todos los pueblos. SÍNTESIS CONCLUSIVA La radio no paree tener trazas de imponerse sobra la radio. La buena producción radiofónica, lamentablemente, quedará como la verdadera cultura, destinada a muy pocos que aún sobrevivan en el naufragio intelectual. Sin embargo, a mi juicio, la radio es la verdadera ejecutora de la comunicación, en la verdadera dimensión del término. REFERENCIAS • CORTÁZAR, Julio. Rayuela, 1963. • NARANJO GARCÍA, Reynaldo. Talleres de comunicación, cuaderno 1. Perú: Lima, 1983. • SCHRAMM, Wilbur. The Process and Effects of Mass Comunnications, citado por Juan E. Díaz Bordenave en el artículo “Latinoamérica necesita revolucionar sus Comunicaciones”, Publicación del Instituto Internacional de Estudios Político-Sociales “Combate”, N° 25, Volumen IV, Noviembre y Diciembre de 1962. • VARGAS LLOSA, Mario. La civilización del espectáculo, Editorial Alfaguara. España: Madrid, 2012. Enlaces de Interés: http://encontrarte.aporrea.org/media/48/marcelo.pdf http://redalyc.uaemex.mx/pdf/175/17511203.pdf http://www.bocc.ubi.pt/pag/rodero-emma-radio-futuro.pdf Enlaces con vídeos: - http://www.youtube.com/watch?v=WeKfb3CxVGw&feature=plcp - http://www.youtube.com/watch?v=kuiFNNHB7rc&feature=plcp

LOS MEDIOS EN EL OJO DE LA HISTORIA

RESUMEN: Se habla de que los medios se han adaptado a la incursión de nuevos medios en el “medio”. Se hace un breve análisis de por qué los medios han suscitado los miedos generalizados. PALABRAS CLAVES: medios, revolución, tecnología, miedos, quinto poder. A TRAVÉS DE LOS SIGLOS A lo largo de toda la historia, los medios de comunicación han sido presas de un proceso de revolución que ha terminado por depurarlos de acuerdo a las exigencias de las últimas tecnologías como a las demandas de un mundo más amplio y, por lo tanto, más necesitado de comunicación. En esa historia de los medios de comunicación, diversos hitos son las que la signaron. En el principio de los siglos, las comunidades tribales, que no sabían leer ni escribir, buscaban formas eficientes de coexistir. A decir de Marshall McLuhan, ella se desarrollaba en un espacio acústico “donde todas las relaciones son simultáneas”. Ulteriormente, nuevas formas de emitir significados a través de la comunicación entre individuos fue desarrollándose de manera más civilizada: aparece Gutenberg y su imprenta, la cual arroja al hombre al vórtice de la tormenta del progreso científico. Poco después, Marconi desarrolla su telégrafo que viene a ser el antecedente más inequívoco de la radio como un medio de comunicación. Así, pues, podemos sostener la afamada premisa de McLuhan: “el medio es el mensaje”. Pues si los medio
s describieron un hondo avance en el marco de la ingente historia, ellos mismos, en su seno, arrastraban consigo la idea perspicaz de que el mensaje subyacente era el progreso continuo, el avance científico y el desarrollo tecnológico. Todo planteado por una premisa certera. Claro, después de la radio la televisión hizo su aparición con su avasallante imponencia, relegando a un segundo lugar a aquella. Y así que la pregunta que conviene formularnos con extrema pertinencia es si la radio se encuentra en decadencia y a punto de exhalar el estertor final. Las cifras arrojadas por algunas encuestas no son muy alentadoras. En una de ellas, realizada en Perú el 2011, reveló que la única ciudad donde la radio prima sobre la televisión es Puno. Mi tesis, pese a todo, se sostiene en la aserción de que la radio ni ningún medio van a desaparecer a causa del advenimiento de las nuevas inserciones tecnológicas de los medios. Cada medio delimita, acaso de manera innata, su espacio. Ni la radio ni la prensa van a ser muertas por la parafernalia amenazante de la TV. “Pedro Orive Riva, en el primer volumen de Estructura de la Información Periodística, explica: “La presencia de dos instrumentos innovadores (radio y TV) no provoca la desaparición delos anteriores, sino que interactuando mutuamente, rectifican la trayectoria evolutiva de los anteriores, delimitándose, por primera vez, sus respectivos campos.” Cada medio se asigna sus funciones, asimilando y adaptándose a los nuevos cambios que significa la incursión de tecnologías más avanzadas y diestras. Pero lo cierto es que cada medio tiene un terreno propio, en el que se conduce y opera. Servan Schreiber, fundador del diario francés Le Monde, dice que “la radio anuncia el hecho, la televisión lo muestra, la prensa lo explica y comenta”. Por otro lado, se nos antoja otro argumento que esgrimir en defensa de una radio constantemente atacada, y es que, como decía el brillantísimo Manuel González Prada, “no siempre las palabras vuelan y los escritos quedan”. E inmediatamente el gran prosistase apresura a ejemplificar: “El Buda, Sócrates y Jesús no escribieron. Miles de hombres lo han hecho y nadie se acuerda de sus escritos”. Con esta conclusión, González Prada nos anuncia la permanencia, la inmortalidad, de las buenas palabras, fuente principal y materia prima del medio radial. MEDIOS Y MIEDOS Los medios han desembocado en los miedos. Pues si ellos, en otras décadas nos sirvieron de parapeto contra los malos dictámenes de los estados democráticos y autoritarios –sobre todo éstos últimos-, han cejado hogaño en su vacilante mira. El resultado: una creciente desconfianza hacia los medios. Es cierto, se repite como eco vulgarizador que los medios representan a los ciudadanos, les sirven de intermediarios. Pero lo que se admite también es que ahora ellos han servido de escenario a los intereses más impropios, esto sin contar la ola de expansión procaz de sus contenidos. Pululan, pues, por todos lados voces pagadas, plumas arrendadas e imágenes hipotecadas. La solución no parece tener visos de asomarse, pero lo que se hace cada vez más innegable es que los distintos ciudadanos de a pie han comenzado a movilizarse en procura de acabar con la prevaricación de los medios. Quizás esto sea el inicio para forjar un eventual “quinto poder”. El movimiento “Yo soy 132”, en México, puede ilustrar lo que digo. Este movimiento, surgido en una coyuntura política muy sesgada y polarizada, se ha levantado a fin de exigirle a la más grande empresa de difusión mexicana, Televisa, un mejor comportamiento durante las recientes elecciones, que, como hemos observado, han desembocado en el triunfo del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, frustrando de esta manera el mencionado movimiento activo de los mexicanos. La situación mediática que se vive en la mayor parte de los pueblos de América Latina y del mundo en general, atraviesa por una crisis que se agrava en la medida en que fluye el comportamiento oblicuo y manipulado de sus principales actores: los medios. Y lo peor es que dicha situación halla su cauce en razones más enérgicas y complejas y que merecerían un cambio íntegro en la actual organización del statu quo. SÍNTESIS CONCLUSIVA No obstante el enorme apogeo de la televisión como medio principal de difusión, cada medio de comunicación va a saber demarcar su espacio para desempeñar sus funciones. Por otro lado, la atmósfera mediática que circunda a los países de todo el mundo amenaza con saturarse con un miasma que acabará cuando los ciudadanos de a pie formen un verdadero “quinto poder”. REFERENCIAS • AD-REM, encuesta realizada a solicitud del Consejo Consultivo de Radio y Televisión, Perú: Lima, 2011. • GONZÁLEZ PRADA, Manuel. Horas de lucha, artículo titulado “Nuestro periodismo”, Perú: Lima, 1908. • MCLUHAN, Marshall. El medio es el mensaje, 1967. • ORIVE, Pedro. , Estructura de la información periodística, (1), Ediciones Pirámide, Madrid, 1977. Enlaces de Interés: http://wwww.nuso.org/upload/articulos/2765_1.pdf http://www.google.com.pe/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=3&ved=0CFIQFjAC&url=http%3A%2F%2Fwww.ucasal.net%2Funid-academicas%2Fartes-y-ciencias%2Fcongresos%2Fredcom10%2Farchivos%2Fredcom-ponencia%2FEjes23y4%2FEje3%2FMesa3-3%2FUlloa-Cueva_PN_.pdf&ei=2HQDULOyL8iE0QHZoMi7Bw&usg=AFQjCNHVWCSI7xWtHyTpDUD9TzBamijSDQ&sig2=9cMPtB48q8N133C27TqSww http://www.google.com.pe/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=7&ved=0CFgQFjAG&url=http%3A%2F%2Feprints.ucm.es%2F5983%2F1%2FTvDigitalversusVblog.pdf&ei=2HQDULOyL8iE0QHZoMi7Bw&usg=AFQjCNHrx-elux9DrrXDVrF3ZVejiRXPaw&sig2=Dzf2wZk3WaV5qhZ3Tc80Sg Enlaces con vídeos: - http://www.youtube.com/watch?v=48atA_6evZY&feature=plcp

viernes, 8 de junio de 2012

CULTURA Y REVOLUCIÓN INFORMÁTICA


Resumen
Se habla de la nueva irrupción de Internet en la actual escena cultural, de cómo éstas han influido en el camino hacia una mejor interconexión global. Se habla de la diversidad cultural como un virtual producto de la aldea global.

Palabras Claves
aldea global, diversidad intercultural, globalización, Internet,


Los que pudieron ver y oír las informaciones en la televisión aquel histórico 20 de junio de 1969, pudieron oír a un locutor excitado que decía: “este es un paso para el hombre, un salto para la humanidad”. El sueño se había logrado: el hombre había llegado a la Luna. Este hito signó una era en que las tecnologías habían sido tan fecundas a tal punto que se podía hablar de trascender enormes distancias.

En este sentido, hablaremos de la nueva revolución informática que viene desenvolviendo su proceso en nuestros días: la incursión recientísima del Internet y su impacto y repercusión en el mundo.

“Leí recientemente en el periódico que si el mundo fuese un pueblo de cien personas, habría cincuenta y siete asiáticos, veintiún europeos, catorce americanos (norte y sur) y ocho africanos. Ochenta vivirían en condiciones inferiores, cincuenta serían desnutridos y el 59% de la riqueza total del mundo estaría en manos de solo seis personas (permítase decir que todas provenientes de los Estados Unidos) Setenta serían analfabetos, lo que representa en realidad a dos billones de personas (…)”.

Lo anterior, que parece una metáfora robada de alguna fantasía orwelliana, es un fragmento extraído de un artículo del catedrático de City University en Londres, Tim Connell, que ilustra muy bien cómo está definido el mundo en función a los nuevos cambios que actualmente experimenta.

La nueva escena mundial, propiciada por la revolución del Internet y apadrinada por el neoliberalismo más neto, es el traedor de una serie de consecuencias de carácter ambivalente. Es decir, por un lado, este nuevo instrumento informático puede servirnos para un acercamiento con otros mundos, una diversidad intercultural; y por otro lado, puede significar un alejamiento y una desinformación recrudecida.

¿Existirá la “aldea global” que predijera el especialista en relaciones públicas, Marshall McLuhan, hace casi cincuenta años?

Es importante propiciar un ámbito intercultural con fines de comunicación.
Empecemos por definir la aldea global, dado que suele haber una discordancia entre las múltiples visiones predeterminadas. La aldea global, según McLuhan tendría que ser un mundo donde la nuevas tecnologías que nos brindan el tiempo y los avances científicos sirvan para mantener una constante interconexión con lo que acontece al otro lado de nuestro continente, no, como creen muchos, un espacio donde impera la paz y la infelicidad es solo un vago y triste recuerdo obsoleto. En la aldea global –de acuerdo a la visión mcluhiana- los problemas y conflictos son pan de cada día, parte de las realidades cotidianas, sin embargo en ella habría una mayor facilidad para encararlos empleando los recursos de que nos provee la modernidad de las tecnologías, en este caso, informáticas y comunicacionales.

Teniendo bien claro la noción de la aldea global podemos hacer un diagnóstico de la situación de Internet, como éste ha repercutido, acaso sin quererlo ni pensarlo, en las sociedades actuales y cuáles son los flamantes problemas a los cuales es preciso encarar.

La globalización nos habla y nos repite el ya célebre eslogan de la Sociedad o Era de la Información, lo cual me resulta controvertible en la medida en que nos hallamos frente a dos situaciones agobiantes: la sobreabundancia de la información, que muchas veces es inservible, y la escasez de la información de valía, que sirva para juzgar y elaborar juicios lúcidos, asimismo, para animar propuestas con miras a generar cambios globales.

En este sentido, entonces, deducimos que debemos contar con buena información para saber qué ocurre en las culturas remotas y cómo podemos promover la diversidad intercultural, la cual es una comunicación, un diálogo, un reconocimiento, un intercambio recíproco, una mirada profunda, con el entorno mundial.

Ryszard Kapuscinski, el brillante periodista polaco, afirma: “Vivimos en un mundo paradójico. Por una parte se nos dice que el desarrollo delos medios de comunicación ha conseguido unir a todas las partes del planeta entre sí, para formar una ‘aldea global’; y, por otra, la temática internacional ocupa cada vez menos espacio en los medios, ocultada por la información local, por los titulares sensacionalistas, por los cotilleos, los personajillos y toda la información-mercancía”. Y en otro pasaje, añade: “¿Los medios reflejan el mundo? Digamos que de manera muy superficial y fragmentaria. Se concentran en las visitas presidenciales o los atentados terroristas; e incluso esos temas parecen interesarles menos”.

Es esta afirmación de Kapuscinski la que queremos explicar y concatenar al efecto negativo de la interconexión. Desde este punto de vista, que es netamente informativo, nos resulta imposible mantener un diálogo y un intercambio con otros pueblos.

La diversidad intercultural es un proceso que va a operar en un ambiente de fraternidad y hermandad con las culturas que pueblan cada recoveco del mundo. Durante el siglo XVII, época en la que se desarrolló con fuerza la Ilustración, existía un desprecio general, de parte de los pueblos occidentales, hacia las culturas consideradas inferiores que habitaban los territorios americanos. La diversidad intercultural, que de cierta forma se ha ido llevando a cabo sutilmente, ha consistido en eliminar de raíz estos prejuicios, estereotipos, actitudes racistas que estaban hondamente arraigados en el seno de las sociedades burguesas de Occidente.

Como reza el viejo y manido proverbio, en la variedad está al gusto. Es decir, los nacionalismos, chauvinismos y regímenes sustentados sobre principios racistas y xenófobos quedaron abandonados a la obsolescencia y son parte de un civilización anacrónica y anticuada.

Ahora bien, todo este enorme poderío tecnológico que ha dado nacimiento a la aparición de Internet es acaparado por la hegemonía imperialista de las trasnacionales quienes se han adueñado del conocimiento, de su producción y su distribución. Lo que significa que son dueños del acceso a las tecnologías. Esto puede resultar casi inverosímil sabiendo –como ha dicho Felipe Pérez Cruz, doctor en Ciencias Pedagógicas de La Habana- que “la mayoría delas naciones de Asia, África y América Latina integran un Sur de subdesarrollo y atraso científico tecnológico”. Y “con apenas el 20% de los recursos del planeta –agrega-, tienen que enfrentar las necesidades y problemáticas de una población de 4400 millones de seres humanos: 1200 millones de esas personas (en más de 110 naciones) están en la pobreza y la miseria; 800 millones no cuentan con alimentación adecuada ni atención médica; 3/5 carecen de instalaciones sanitarias, 1/3 no dispone de agua potable, 1/4 carece de vivienda y 1/5 no cuenta con servicios básicos de salud; cerca de 900 millones son analfabetos”.

El intercambio entre culturas es un principio para una sociedad global fraterna.
Esto es realmente lo que se halla tras la Sociedad de la Información y la Era del Acceso: una concentración desorbitante de los recursos científicos y tecnológicos en unas pocas manos.

Sin embargo, la innovación de los procedimientos cibernéticos ha traído consecuencias favorables a la sociedad contemporánea. Los principales movimientos ciudadanos se forjan precisamente en las redes sociales, como el movimiento de los Indignados, que es casi casi una epidemia de descontento general hacia un sistema injusto.

Lo que queremos, de forma resumida, es recalcar una diversidad intercultural desde el aspecto comunicativo, en razón de la práctica de los derechos que le corresponden a cada miembro de una comunidad o un pueblo, como el reconocimiento formal de su dignidad, su aporte a la diversidad, en fin, su sentido de pertenencia a una nación soberana.

La diversidad intercultural pasa por conocer las formas y contenidos de las distintas culturas que parecen florecer cada día más. Saber de gastronomía, de su vida social, de sus lenguas autóctonas y oriundas, sus costumbres y usos, sus comportamientos, sus indumentarias, así como también de sus tradiciones, sus creencias, sus prácticas comunitarias, etcétera, supone dar un primer paso para la apertura hacia los demás pueblos del mundo entero.




Síntesis conclusiva
El escenario actual, a escala global, de la difusión mediática se ve presa de un cambio al que se ha comenzado a adaptar: la irrupción de los multimedia. Esa reciente innovación ha traído una serie de consecuencias ambivalentes como el acaparamiento de sus centros de poder o, bien, el aspecto positivo que confirma que hay, en efecto, una mayor cabida a la interconexión y una diversidad intercultural. Resaltar esto último se vuelve una tarea ardua del comunicador.




REFERENCIAS

CONELL, Tim. Hacia una filosofía de la telecomunicación. Revista Docencia, N° 12.

KAPUSCINSKI, Ryszard. ¿Reflejan los media el mundo? Nuevas censuras, sutiles manipulaciones. Le Monde Diplomatique, julio-agosto, 1999.

PÉREZ CRUZ, Felipe de J. El debate sobre el conocimiento, Revista Docencia, N° 13

REPERCUSIÓN Y DIAGNÓSTICO DE LOS MEDIOS


Resumen
Se analizan los actuales problemas que encaran actualmente los medios de comunicación en su conjunto, como la deserción del periodismo en su función fiscalizadora, la deficiente regulación de las políticas estatales. Se habla, asimismo, de una futura iniciativa social, traducida en un quinto poder, propiciada por la ciudadanía.

Palabras claves
democracia, concentración de los medios, regulación, autorregulación, quinto poder, ciudadanía, ombudsman.

Para que una democracia funcione a cabalidad dentro de un gobierno constitucional, es preciso que ella se sostenga sobre un perfecto funcionamiento de las instituciones que residen en su seno –el Estado, la Iglesia, las FF.AA, los medios de comunicación y demás componentes de la vida social-, que éstas actúen dentro de un marco legal establecido, contribuyan al sostenimiento y prolongación de la cultura en general y fomenten, en resumen, una perfecta convivencia entre los ciudadanos, utilizando los instrumentos civilizadores de la tolerancia, el pluralismo, la justicia, la solidaridad y demás valores y principios éticos.

Lo anterior viene a ser el carácter de una genuina cultura democrática que cultive un Estado de derecho verdadero y a prueba de balas; sin embargo ¿qué ocurre cuando esto no se lleva a cabo en la praxis o, en el peor de los casos, cuando un sistema precario se esconde tras falsos principios pertenecientes a  una sociedad abierta y estable que se encamina al progreso?
Diversos periodistas analizan la problemática intrínseca de los medios.

Tomaremos el caso particular de los medios de comunicación. En un ámbito virtualmente democrático, éstos deberían desempeñar un papel neurálgico que responda a las inquietudes de una comunidad que comparte fines comunes y visiones unánimes. Lo contrario ocurre, como en nuestro caso, cuando los medios de comunicación se hallan apartados de la sociedad, en el sentido de que responden a interés particulares y se permiten naufragar en un mar de voraces ambiciones mercantiles. ¡A esto es lo que asistimos, señores!

LA DESCONFIANZA GENERALIZADA

Varios pensadores contemporáneos han dado ya la alerta y nos han recordado que somos un mundo –porque no es una situación solamente local, sino global- débil, que se está apartando de forma creciente del consenso general y de la cultura del diálogo y que podría acarrear consecuencias inimaginables, en un sentido lesivo, para una virtual democracia.

Ignacio Ramonet, por citar uno de los varios involucrados en el quehacer intelectual, ha señalado que “la prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes. En efecto, los tres poderes tradicionales -legislativo, ejecutivo y judicial- pueden fallar, confundirse y cometer errores. Mucho más frecuentemente, por supuesto, en los Estados autoritarios y dictatoriales, donde el poder político es el principal responsable de todas las violaciones a los derechos humanos y de todas las censuras contra las libertades”.

La debilidad que, en nuestros días, ha hecho presa fácil de los medios de comunicación se traduce en un escepticismo global hacia ellos. Los ciudadanos han dejado súbitamente de sentirse representados por éstos. Ya han advertido, casi a tiempo, que los medios no suelen venderles información ni mucho menos una orientación para saber emplear sus derechos. Umberto Eco lo ha dicho de este modo: “el destinatario de los mensajes de los medios de comunicación de masas recibe tan solo una lección ideológica global, la invitación narcótica a la pasividad. Cuando triunfan los medios de masas, el hombre muere”.

El fenómeno de la concentración de medios puede entorpecer severamente la democracia.
Podemos definir, dentro de la vasta complejidad del asunto, algunos factores claves amenazantes para la vida democrática. Uno de ellos es el atropello, por parte del promedio de los medios de comunicación, al principio ético del pluralismo.

La desorbitante concentración de los medios en unas cuantas manos ocasiona, casi indefectiblemente, que desaparezca progresivamente el pluralismo como una de sus funciones elementales. Un ejemplo ilustrativo es el caso de la megafusión, en 2000, entre la empresa American Online (AOL) y el aparatoso conglomerado mediático Time-Warner-CNN-EMI, lo cual viene a ser una expansión abundante de distintos medios de comunicación –AOL opera en el plano cibernético, mientras que Time-Warner-CNN-EMI se desenvuelve en los campos de la prensa, medios de entretenimiento y discografía-.

Este enorme acaparamiento de la difusión entorpece la diversidad y provoca que no exista cabida alguna a distintas posiciones que propongan una agenda pública de los grandes problemas a resolver en la sociedad. En este ámbito, las políticas estatales deberían intervenir como un agente regulador de los medios de comunicación, estableciendo mecanismos de control y regulación a fin de poder garantizar un pluralismo acorde a las perspectivas de una sociedad abierta y una vida democrática.

LA NECESIDAD DE LA FISCALIZACIÓN

En una sociedad abierta –y autoritaria, creo yo, también-, una de las funciones de los medios de comunicación es mantenerse en una postura vigilante y fiscalizadora. Ser independiente es una razón de ser del poder mediático. Los casos instructivos para ilustrar este deber intrínseco de los medios, abundan. Verbigracia, está el inolvidable comportamiento del Washington Post durante el famoso caso Watergate; o el histórico caso Dreyfus con Emile Zola en su protagonismo; o, si aterrizamos en las coordenadas nacionales, el papel de Gustavo Gorriti, César Hildebrandt, Gustavo Mohme Llona y muchos más que combatieron aguerridamente la ominosa dictadura fujimontesinista.

Pero el problema que debe encarar el periodismo y el quehacer comunicacional en nuestros días, es la levedad y casi casi la abulia generalizada hacia el papel de la fiscalización constante del proceder del Estado, sea éste democrático o acaso una satrapía cobarde. Lo queremos decir es que muchos periodistas han optado por entregar las riendas de la función periodística a entes movidos por intereses lucrativos y particulares. Para hacer más categórica esta premisa, Ricardo Uceda ha dicho que “creo que los medios tienen la obligación de buscar agresivamente la verdad. Por eso estoy de acuerdo con que en ocasiones excepcionales se pueda usar material ilícito, si no para qué nos han dado tantas garantías. Ésa es la diferencia entre la visión editorial de un periodista y la visión de la parte empresarial que dice: cuidado, acá se puede afectar las inversiones de nuestro grupo”.

La aserción de Uceda puede resultar un tanto polémica al hablar sobre el empleo de materiales informativos legalmente ilícitos, pero se puede compensar dicha controversia con la aseveración de que es totalmente necesario que los periodistas mantengan una distancia ética con los dirigentes del medio, en la medida en que éstos, muchas veces, juegan dentro del campo delos intereses ajenos, sean éstos económicos o políticos.

Lo anterior, sin embargo, suscita una divergencia desalentadora con la realidad. En ésta, los accionistas y altos mandos del medio son los que deciden qué se va a informar y qué no. En suma, son esos desconocedores del oficio del periodismo quienes trazan la agenda informativa y nos venden el menú diario de noticias. Su mejor encarnación fue observada en el extinto Diario de Marka, cuyo director de aquel entonces, José María Salcedo, dijo lo siguiente: Un periódico, en nuestro país o en cualquiera, tiene propietarios nominales que son los accionistas pero tiene propietarios reales que son los anunciadores”.

¿EXISTE LA REGULACIÓN?

Por otro lado, los periodistas suelen parapetarse tras el requisito indispensable de la libertad de expresión, de información y de prensa. Como consiguiente, muchas veces los medios tradicionales se convierten en vertederos de productos informativos que lindan con lo irracional y lo grotesco.



Muchas instituciones intentan velar porque se resuelva este problema, sin embargo no son muchos los cambios significativos que se perciben. Existen el ANDA (Asociación Nacional de Anunciantes) y otras instituciones relativas a la prensa como el IPYS (Instituto de Prensa Y sociedad) y el Consejo de la Prensa Peruana, no obstante la deficiencia de estas entidades hace creer muchas veces al consumidor de los medios que se encuentra solo y desprotegido.

La autorregulación es la exigencia ética asignada a los medios de comunicación; cuando ésta no se cumple se recurre entonces a la regulación que es un conjunto de reglamentos y códigos de ética que suelen recortar a veces la libertad del periodista. ¿Cómo crear un balance entonces a esta temible desproporción? Lo apropiado sería que el conjunto de los medios establezca un ombudsman o defensor del lector, que escriba sobre el medio desde una tribuna netamente periodística, no envuelta en marcos legales. En Colombia, el asunto se llevó a cabo de forma brillante y exitosa, teniendo como ombudsman al renombrado comunicador Javier Darío Restrepo.

CIUDADANÍA Y DEMOCRACIA

Hablar de democracia no supone –o en todo caso no debería suponer- caer en una ramplona demagogia política de que afirmaba el escritor argentino Julio Cortázar cuando hablaba de las palabras mal empleadas. Tomar como un valor relativo el sentido de la palabra democracia equivale a actuar en razón de un pueblo al que hay que rendir cuentas. Pues bien, en una sociedad donde los medios no cumplen un papel vigilante y fiscalizador, no se puede esperar que los ciudadanos que forman parte de ella se sientan representados por un puñado de instituciones que no les procuran empoderamiento, cuando no, al menos, información para solicitar y asumir cambios. De esta terrible traba se desprende la falta de iniciativa social hacia los medios, en el sentido de no tomar una postura crítica en función a las falencias en que incurren estas instituciones.

La única panacea para este obstáculo a una sociedad abierta, tendría que ser la asociación entre personas a fin de que ideen un proyecto con miras a vigilar y fiscalizar al poder político y a los llamados poderes fácticos. Esto, ya que las instituciones gubernamentales que deberían sopesar el buen funcionamiento de los medios de comunicación no realizan su función.

Ignacio Ramonet es uno de los que proponen la conformación de un quinto poder que regule, vigile y fiscalice un comportamiento adecuado y alturado de los medios. Este quinto poder debería estar constituido por una ciudadanía que tenga una visión común dentro de un marco democrático, que apele a las normas y reglamentos estatales para idear sus planes a corto o mediano plazo. El quinto poder sería una manera de reivindicar la iniciativa social de una determinada comunidad.

Para enfatizar la triste ausencia del Estado en la problemática, cabe recordar su conducta impropia durante el ominoso gobierno dictatorial de Alberto Fujimori, en el que la gran mayoría de medios se sumaron a esa causa inicua, recibiendo dinero –cómo no- de los hombres venales del régimen autoritario. Una pobreza de moral que, lamentablemente, repercutió en la población.





Síntesis conclusiva
Lo que se requiere, en resumidas cuentas, son cuatro cosas: una ciudadanía activa que se constituya para vigilar y fiscalizar los medios, un ente regulador que sirva de soporte a las iniciativas ciudadanas, la conducta acertada de los medios de comunicación y el adecentamiento de una política peruana. Esto último debería ser debate de un ensayo más prolijo y profundo. Pero eso no nos corresponde, por ahora, a nosotros.

REFERENCIAS

ECO, Umberto. 1986. Citado por Gianpiero Gamaleri en La galaxia McLuhan.

NARANJO GARCÍA, Reynaldo. 1983. Talleres de comunicación, 1983.

RAMONET, Ignacio. Octubre, 2003.  El quinto poder, Le Monde Diplomatique, edición española.

UCEDA, Ricardo. Mayo, 2011. “Los medios deben buscar agresivamente la verdad”, entrevista por Flor Huilca, Revista Domingo.