sábado, 29 de septiembre de 2012

SOCIEDAD, DEMOCRATIZACIÓN Y TIC


Resumen
Se estudia la Sociedad de la Información desde una órbita crítica orientada hacia la búsqueda de razones del acaparamiento de todos los medios por los que se obtiene información y conocimiento. Se esboza una virtual democratización de los medios en favor de una libertad de expresión más sólida y verdadera. Se propone introducir en los estudios comunicacionales la discusión sobre la inclusión digital.

Palabras clave.
Sociedad de la información, medios, democratización, libertad de prensa, TIC, inclusión digital.

UN BREVE PROLEGÓMENO GENERAL ORIENTADO AL ESTUDIO DE LA “SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN”
El debate que se abre en torno a la célebre Sociedad de la Información no clausura hasta ahora sus puertas. Producto de un avance tecnológico en el dominio de las comunicaciones, esta etapa de nuestro tiempo constituye todo un acontecimiento inédito en la larga y variada historia de la humanidad. Por lo mismo, las polémicas concepciones que ha suscitado merecen la consideración y análisis de todos y cada uno de los involucrados en el estudio de la comunicación del presente siglo.

Armand Mattelart, generoso y perspicaz contribuyente a las perspectivas críticas del sistema de comunicación, duda rotundamente de la existencia de una virtual Sociedad de Información: “Es un mito. Puede haber sociedades del conocimiento porque cada país se introduce en el universo tecnológico a partir de su cultura, su historia y la especificidad de sus instituciones”. Mattelart añade, entre otras cosas, el concepto de sociedad de control, en donde desenvuelve su análisis escéptico, aseverando la existencia de esta singular sociedad a favor de un orden mundial hegemónico de las comunicaciones.

Otros expertos coinciden con Mattelart. En un extenso artículo consagrado al tema del conocimiento mundial, Felipe Pérez Cruz, doctor en Ciencias Pedagógicas y Presidente de la Cátedra de Educación Comparada en el Centro de Estudios sobre América de La Habana, dice: “Realmente, la aspiración del capital transnacional es que las llamadas ‘sociedad del conocimiento’ y ‘sociedad de la información’ conformen el nuevo mercado global de ‘servicios’ de ciencia, tecnología, educación y cultura que se abre en el concierto de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y otras estructuras del sistema”.

El sentido que la denominada “sociedad de la información” adquiere para Pérez Cruz es inteligible: toda la parafernalia montada alrededor de esta inocente etiqueta impuesta a nuestros días no es sino una tentativa más de la ofensiva reaccionaria mundial. En términos del mismo autor, “el gran capital transnacional tiene como objetivo continuar la concentración en los países industrializados de la producción que exige conocimientos de punta y altas tecnologías (…)”.

Por un lado, la Sociedad de la Información no constituye sino la persecución desenfrenada del monopolio de información y conocimientos provenientes de las naciones pertenecientes, en su mayoría, al Tercer Mundo; y, por el otro, ella es un burdo mito para alimentar la idea mendaz de que cada día estamos más informados.

El brillante periodista César Hildebrandt, siempre tan corrosivo, no ha vacilado en acusar esta época: “Hemos creado un mundo donde el éxito, determinado por un consenso por lo general imbécil, es la meta y donde el fracaso es una fosa común para todos los demás. (…) Y esto es así porque eso de la Era de la Información es un cuento de chino opiómano. Al contrario: mientras más reduccionista sea tu cultura, mientras menos informado estés, mientras más ignorancias contengas, mientras más prejuicios te denominen, te irá mejor en la ‘Era de la Información’.”

LA DEMOCRATIZACIÓN DE LOS MEDIOS
La percepción actual de los medios de comunicación obliga a indagar y proponer nuevas fórmulas de replantearlos, a favor de una sólida y genuina democracia representativa.

Pero existen complejos –diríamos también naturales- principios que regulan el actual manejo de dichos medios. Pues el dueño del espectro electromagnético es el mismo Estado, lo cual significa la dependencia de los medios masivos al poder de turno. Se entiende el sentido de esta sujeción.

Partiendo entonces de esta premisa, constatamos y nos atrevemos a afirmar que una libertad de expresión –y de prensa- no es sino una mera entelequia.

La democratización de los medios, entonces, tendrá que vislumbrar otros rumbos por donde manifestar sus anhelos de vida. En su interesante y bien argumentado libro, La tercera colonización, el ex director del desaparecido diario “La voz”, Efraín Ruiz Caro, sugiere lo siguiente: “Otra propuesta, muchas veces sugerida, es la entrega de los medios de comunicación a sus trabajadores. Pero estos no pueden conducir la empresa por medio de sus organizaciones sindicales. Tendrán necesariamente que constituirse en personas jurídicas, como empresa privada, asociación civil –con o sin fines de lucro- o como cooperativa”.

La democratización de los medios es la concesión de los órganos de comunicación a aquellos sectores que hayan transitado secularmente por un silenciamiento prácticamente ineludible. Este proceso, que obedece a un replanteamiento de los medios de comunicación, está dirigido a fomentar organismos de prensa a favor de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

LAS TIC’s DESDE UNA PERSPECTIVA SOCIAL
A fin de ser un instrumento preciado de la sociedad, Las Tecnologías de la Información y Comunicación deberían constituirse en bienes estrictamente públicos, a cuyo usufructo pueda acceder la ciudadanía íntegra. De otra suerte, las TIC serán la patente de corso de únicamente un sector de la sociedad (léase: las clases dominantes).

El enorme impacto que han generado las TIC en el actual ordenamiento de la sociedad es un hecho patente e indiscutible. Sin embargo el hecho de que no se hayan ideado políticas estatales para el conocimiento de estos entre la población, sí resulta un hecho extraño. Más aún, ello evidencia un desperfecto susceptible de ser compuesto.

Ello nos conduce a hablar ya no solo de inclusión social; ahora es preciso discutir de inclusión digital. Scott Robinson la define como un “conjunto de políticas públicas relacionadas con la construcción, administración, expansión, ofrecimiento de contenidos y desarrollo de capacidades locales en las redes digitales públicas, alámbricas e inalámbricas, en cada país y en la región entera”

La inclusión digital es, por añadidura, la inversión en el conocimiento público de las TIC. Esto es, que el conjunto de ciudadanos de a pie se vuelvan hacia los nuevos cambios, los cuales los aguardan, listos, para ayudarlos a propiciar y precipitar los cambios de los que cada día más, y con mayor fuerza, urgen.

Síntesis conclusiva
Hablar de los nuevos cambios que han desordenado el clásico panorama de la comunicaciones, ofrece un sinnúmero de ópticas desde las cuales estudiar la función delos medios en este marco de desarrollo actual. Ya no es solo hablar de inclusión social lo que nos preocupa. También es necesario hablar de inclusión digital, como un avance sustantivo en la utilización de las nuevas tecnologías.

REFERENCIAS
·         MATTELART, Armand. Diario Digital Hoy la Universidad, Universidad Nacional de Córdoba.
·         PÉREZ CRUZ, Felipe de J. El debate sobre el conocimiento. Revista “Docencia”, Nº 13, mayo de 2005.
·         ROBINSON, Scott. Reflexiones sobre la inclusión digital, Revista “Nueva Sociedad”, nº 195, enero-febrero, 2005.
·         RUIZ CARO, Efraín. La tercera colonización. Lima: Ediciones La Voz, 1990.

ENLACES DE INTERÉS:
http://www.derecho.unam.mx/web2/pop/culturajuridica/pdf/CJ3_Art_16.pdf
http://www.regeneracion.mx/files/pdf/regeneracion03.pdf







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