Hace mucho,
muchísimo tiempo en la ciudad de Hamelin sucedió algo extraño: una mañana sin
sol, cuando sus esforzados y trabajadores habitantes salieron de sus casas,
encontraron las calles invadidas por miles de ratones que andaban por todas
partes, devorando el grano de sus llenos graneros y despensas que habían recién
cosechado. Nadie entendía la causa de la invasión, y no sabían tampoco qué
hacer para acabar con todo ello.
No
consiguieron nada a pesar de matarlos, ahuyentarlos. Parecía más bien que se
multiplicaban, y daban la impresión de adueñarse de la ciudad que hasta los
mismos gastos huyeron.
Ante de la
terrible situación, el jefe del pueblo hizo una reunión con todos los
pueblerinos para ir adonde el flautista mágico a pedir ayuda. Éste era un
hombre flaco que, junto con su flauta, hacía cosas imposibles, extrañas. Vivía
fuera de la ciudad, solo. Cuando el jefe y los pueblerinos le contaron la
desgracia, él se comprometió a ayudarlos
pero a cambio de algo. Decidió que toda la cosecha debía ser toda para él a
cambio del favor. Los pueblerinos aceptaron a pesar de su malestar y angustia.
Así fue como el flautista mágico entró a la ciudad, y de un toque de flauta tan
triste y adormecedor hizo que todos los ratones invasores lo siguieran hasta la
orilla de un río. Iban tan adormecidos hasta que el río los arrastró y
desapareció a todos.
Esa noche
los habitantes de Hamelin más alegremente comieron y cantaron.
La cosecha
venidera fue mala y los esforzados habitantes apenas tenían que comer. Fue
entonces cuando apareció el flautista mágico a pedir lo que le correspondía, a
lo cual los habitantes se negaron a darle, puesto que apenas alcanzaba para
comer con sus familias.
El
flautista mágico enojóse mucho que amenazó al pueblo. Después de un hora llegó
al centro del pueblo Hamelin y de un toque de flauta hizo que todos los niños
le obedecieran al igual que los ratones. A pesar de las súplicas y los ruegos
de todos sus padres para que sus hijos regresaran, ninguno hizo caso, siguiendo
todos la música triste y adormecedora del flautista mágico, quien los llevó a
no sé qué sitio sin que nunca sus padres pudieran encontrar.
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