miércoles, 16 de mayo de 2012

LA CIVILIZACIÓN Y EL LENGUAJE ORAL


En un ensayo publicado con anterioridad, hicimos una importante aclaración del papel importante de la radio en tiempos de auge televisivo.

La radio –como mencioné aquella vez- resalta el papel del mediador que va a informar del acontecimiento o circunstancia. Es totalmente necesaria su existencia. En el caso de la televisión, la idea de “ver es comprender” suprime súbitamente de lleno el papel del comunicador y, por tanto, disuelve el triángulo de la comunicación, que tiene su razón de ser en la continua complementariedad entre acontecimiento, emisor y audiencia.[1]


Asistimos “al milenio de las palabras”, como lo insinuara Gabriel García Márquez. No es de extraño proceder esta frase, teniendo en cuenta la enorme vigencia que cobra ahora la voz y sus derivados en una sociedad signada por la intempestiva irrupción de los multimedia.

El lenguaje radiofónico nos devuelve a la cultura oral. Pero es importante aclarar que él pertenece a los suburbios de la gramática y sintaxis. El proceso radiofónico depende casi en su totalidad de los discursos elaborados en los llamados marcos de interacción.

Por otro lado, este proceso de la radio demanda una honda interpretación por parte del oyente. Este debe entablar un diálogo abstracto con las formas creadas a partir de los elementos que constituyen la voz (matices, tonalidades, acentos, timbres, etcétera). Y esta misma carencia de percepción visual la que vincula a los oyentes con el emisor, el cual viene a representar una serie de posiciones dentro de un marco contextual y circunstancial. La acción de proximidad la establece el poder de la palabra hablada. De esta forma, puede establecer los linderos entre su espacio y las demás formas de comunicar.

La radio puede proponer múltiples ventajas d su humilde tribuna. Por ejemplo, ella nos llega junto con la sensación de que nos comunicamos con un “amigo” y no con una organización que puede ofrecernos una percepción más formal y, por ende, distante. Pero, por el contrario, la radio ayuda a establecer una relación directa sustentada en la mera oralidad. Pero esto, en muchos casos –y cabe advertir- puede devenir en una sutil manipulación de grupos de poder.

Por otro lado, los ejecutores del quehacer radial abren sus puertas a las voces que desean ser escuchadas. De este modo, ellos se ciñen a recibir y abordar diversas informaciones de variados sectores de la audiencia.

Aparte de embarcarse en proyectos informativos, la radio puede crear contenidos de entretenimiento, siempre que éstos sean de índole educativa y alienten la capacidad crítica y analítica del oyente. Pero merecería un ensayo aparte la degradación en la que han devenido los contenidos de entretenimiento[2].

Hay que hacer una aclaración, previamente a continuar con la exposición.
La radio comienza a cobrar vigencia con el advenimiento del siglo.

Hay una pseudodemocracia que envuelve el clima radial pero que frente al receptor no es sino la apertura de diálogos e informaciones. El que propone, decide y aborda los temas a confrontar, es el locutor y su respectivo equipo de producción; y muchas veces los productos radiales solo cumplen con satisfacer a las audiencias.

Según la evolución cronológica de la comunicación humana, las diferentes etapas por las que tuvo que transitar el ser humano para comunicarse, fueron, en el siguiente orden, el movimiento, los gestos, los gritos y la articulación del lenguaje oral.[3] Esta última etapa por la que atraviesa la humanidad cobra un enorme poderío traducida en la colosal fortaleza que posee la radio como medio de comunicación. Solo es preciso que muchos sepan dirigir el timonel de la historia en pos de un rumbo donde el lenguaje sonoro sea una delos componentes fundamentales de la civilización.


[1] Véase Javier Sarmiento Benites, Radio educativa: desafíos, 2012
[2] Ver mi ensayo Cultura, masas y radio.
[3] Hay que consignar los recursos calificados, los cuales fueron estudiados por diversos teóricos como Daniel Bell, Jean Clouthier y Marshall McLuhan.

Enlace de Interés: http://www.unav.es/fcom/comunicacionysociedad/es/

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